El ejemplo de Frank Sinatra

Cuando se estrenó The Man with the Golden Arm (El hombre del brazo de oro) en 1955, de Otto Preminger, Sinatra ya era una estrella. A sus cuarenta años era dueño y señor de una meteórica carrera como cantante y actor y sus ingresos anuales rondaban los 4 millones de dólares, una fortuna fabulosa para la época. Además, su reciente contrato con la discográfica Capitol le proporcionó una libertad creativa absoluta y los 15 álbumes publicados durante esa época pusieron de acuerdo a crítica y publico.

Dos años antes había ganado el Oscar y el Globo de Oro al mejor actor secundario por su memorable interpretación de soldado Angelo Maggio en el soberbio melodrama From Here to Eternity (De aquí a la eternidad). Cuando Preminger le ofreció protagonizar la historia de Frankie Machine, un croupier expresidiario adicto a la heroína, el manager de Sinatra intentó que rechazara el papel porque podía enturbiar su exitosa y rutilante imagen artística. Pero Sinatra aceptó el desafío y quiso hacer algo al respecto porque había visto como la heroína destruía como una epidemia fatal la vida de grandes talentos del jazz, incluso de figuras esenciales y consagradas como Charlie Parker, fallecido por sobredosis pocos meses antes del estreno.

Por aquella época imperaba en Hollywood el código Hays, una severísima normativa censora que perseguía todo asomo de erotismo y que llegaba hasta el extremo de prohibir hasta la presencia del rojo de la sangre en los platós, lo que obligó a Hitchcock a rodar Psicosis en blanco y negro, por poner sólo un ejemplo. Imaginaos la odisea de Preminger para conseguir que la historia de un expresidiario yonqui casado con una paralítica e incapaz de escapar a un destino incierto pudiera llegar a la gran pantalla. La película pudo estrenarse al fin aunque con restricciones en la exhibición, pero abrió el camino para el tratamiento futuro en el cine de cuestiones tabú hasta la fecha como el aborto o la prostitución. A pesar de las muchas restricciones, o quizá gracias a ellas, y al gran tirón de Sinatra en las carteleras por supuesto, El Hombre del Brazo de Oro tuvo un notable éxito comercial y sólo en los USA cuatriplicó su presupuesto.

Os dejo con los títulos de crédito de Saul Bass, gran especialista del género, y la música del jazzman Elmer Bernstein, compositor de la BSO de este clásico necesario, valiente e innovador.

Y como extra bonus, el duo estelar entre Sinatra y Bono en I´ve Got You Under My Skin.

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