A tumba abierta

Lawrence Grobel. Conversaciones íntimas con Truman Capote. Traducción de Benito Gómez Ibañez. Compactos Anagrama. 224p. Barcelona, 2006

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¿Qué pasa cuando un gran periodista entrevista  a una celebridad literaria con mucho que decir? Pues que se establece una conexión próxima a la confesión, una comunicación de naturaleza casi confidencial, un diálogo a tumba abierta con alguien que, en este caso,  responde con ingenio y sin morderse la lengua. El brillante resultado de este feliz encuentro son estas largas conversaciones que el periodista Lawrence Grobel mantuvo con el escritor Truman Capote entre junio de 1982 y agosto de 1984, poco antes de la muerte del escritor.

Truman Capote

Dividido en once capítulos, el libro aborda en profundidad las múltiples caras de la compleja y polémica personalidad del escritor y periodista de Nueva Orleans: los entresijos de la fama, los años de formación, su precocidad como escritor, el descomunal desafío personal y literario de A sangre fría, sus contundentes impresiones sobre sus colegas, su ácida visión del Hollywood que tan bien llegó a conocer, su método de trabajo, el amor y su homosexualidad, el proyecto inacabado de Answered Prayers, el alcohol y otras drogas…

(Ser artista)

El ser artista le separa a uno de las cosas en general. La mente trabaja a una escala más activa, más veloz, más sensible y resuelta que la mayoría de la gente. La mayor parte de la gente tiene, digamos, diez percepciones por minuto, mientras que un artista alcanza sesenta o setenta en el mismo tiempo…

(Ser escritor)

Durante toda mi vida he sido consciente de que podría coger un montón de palabras y tirarlas al aire con la seguridad de que caerían en la posición correcta. Soy un Paganini de la semántica.

Lawrence Grobel

(A sangre fría)

Quería escribir lo que yo denominaba una novela real, un libro que se leyera exactamente igual que una novela, sólo que cada palabra de él fuese rigurosamente cierta. (…) El gran logro de A sangre fría es que yo no aparezco ni una sola vez. En el libro nunca sale la palabra yo.

(Hollywood)

Todos los actores desdeñan su profesión. Las actrices sienten su profesión de manera radicalmente distinta que los actores. Todos los actores profesionales que he conocido tienen la ligera sensación de que no hacen exactamente lo que deberían, los únicos actores que no tienen esa sensación son gay.(…) Desayuno en Tiffany’s es la película con los actores menos apropiados que he visto jamás. Jodie Foster era ideal para el papel.

Valoración 5/5

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