Poesía silente

Mr. Turner. UK, 2013. 149 min. Dirección y guión: Mike Leigh. Fotografía: Dick Pope: Montaje: John Gregory. Música: Gary Yershon. Reparto principal: Timothy Spall, Jamie Thomas King, Roger Ashton-Griffiths y Robert Portal.

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Completo, complejo y nada condescendiente retrato del genial paisajista romántico que revolucionaría la pintura de su época con su peculiar tratamiento de la forma y el color, por lo que ha sido considerado un precursor del impresionismo. A pesar de su extensión, no se trata de un biopic global, pues el relato de Mike Leigh se centra en los últimos 25 años del artista, marcado por la muerte de su padre y asistente personal. Arisco, misántropo y solitario, Turner es una celebridad cotizada y bienestante que rehuye tanto de las servidumbres de vida académica como de los halagos cortesanos. El protagonista se nos muestra como es un creador independiente que viaja con nombre falso en busca de paisajes costeros de belleza crepuscular.

La excelencia cinematográfica de Mr. Turner se fundamenta en dos grandes bazas: la fotografía de Dick Pope y la interpretación de Timothy Spall. Las secuencias diurnas recuerdan a menudo los característicos claroscuros de los ventanales de Vermeer y las nocturnas nada tienen que envidiar a las que iluminara magistralmente su compatriota John Alcott en Barry Lyndon. El máximo esplendor visual aparece, muy mesurado, en los impactantes planos panorámicos de la costa y la campiña inglesas.

Si una película merece ser vista en versión original es precisamente esta. Sólo por escuchar la voz cavernosa y los rugidos de perro gruñón de su contrariado protagonista ya vale la pena pagar la entrada. Timothy Spall –premiado con toda justicia en el Festival de Cannes- resulta abrumadoramente creíble en todos y cada uno de sus registros, un reto de máxima dificultad si tenemos en cuenta que se trata de un personaje arisco que oculta sus emociones bajo una gruesa capa de cinismo tras de un rostro hierático y malhumorado.

Deslumbrantes títulos de crédito del venezolano Rafael Medina  inspirados en la combinación de la pintura al óleo con la técnica de la acuarela característicos del artista. En su conjunto, la película se resiente de un metraje algo excesivo, una cierta verborrea en algunos diálogos y una narración quizás demasiado lineal que desluce un tanto esta excelente producción sobre la pintura que, como dice una voz en off, es poesía silente.

Valoración: 4/5

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