Irlanda: cultura y antropología de la Isla Esmeralda

Irlanda, Éire, la isla de las “dos Irlandas”. De una forma bastante espontánea, acabé viajando con cuatro amigos durante diez días como para darme cuenta de qué tipo de gente y cultura hacen de esta isla una de las que más me apetece volver a visitar, por tercera vez. Todo empezó aprendiendo inglés en Cork, y terminó durmiendo en los apetecibles sofás del aeropuerto de Dublín.

¿Cómo es la cultura irlandesa?

Una tradición religiosa muy palpable en el ambiente, que puede ser uno de los motivos que hagan de su gente tan hospitalaria, trabajadora y despreocupada en el mejor sentido de la palabra. Pero hay más detalles destacables, en un cruce céltico y vikingo de este antiguo miembro del Reino Unido.

Conducción por la izquierda 

Como otros países, incluidos sus vecinos, llevan la contraria en el volante. Y eso a la práctica no es fácil para los forasteros, aunque no tengan embrague: cambio de marchas en la izquierda del conductor, entrar en las rotondas por la izquierda y rotar en sentido horario… hasta que uno se acostumbra. ¿Pura cuestión de orgullo cultural?IMG_20160130_232021

Son los padres de la cerveza Guinness y la cultura de los pubs

Una de las herencias culturales más interesantes que nos encontramos, fueron los reservados en los pubs. Si bien es lógico ver como el clima irlandés propició el encuentro en esas entrañables tabernas (o “public houses” de allí su nombre), más curiosos son estos espacios que se encuentran en los laterales o muy cercanos a las barras. Eran espacios “backstage” donde las mujeres iban a beber, sin ser identificadas, pues no estaba bien visto. Pero no menos interesantes eran las funciones de los pubs, pues allí también se vendían muchas cosas: hortalizas, ropa, artesanía…., y la correspondiente barra con sus bebidas servía para ayudar a los compradores hacer un descanso y tomar una buena pinta. Como es bien sabido, la cerveza Guinness es la más popular y consumida, aunque tiene una cierta competencia: Murphy’s (negra, no la roja popular aquí), Kilkenny’s, Smithwick’s, Galway Hopper… La familia Guinness, además, tiene muchísimas propiedades en Irlanda y también la que impulsó los famosos récords Guinness.

Tan importante es la bebida como el ambiente que protagonizan los tradicionales conciertos diarios de música irlandesa. Cuánto más pequeña la localidad, más tradicional y menos popular es la música tocada. En ambos casos, es interesante ver banjos, acordeones, guitarras, violines, bodhranes y voces crear ese ambiente que fue la cuna de la música country.

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Cahersiveen y su pub más emblemático

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Ambiente de un sábado en Dublín

Un buen ejemplo de donde lo pudimos degustar fue el pub Grand’s de Killarney, dónde siempre vimos asistir un chico minusválido adorador de dicho ambiente, muy querido por los camareros, músicos y vecinos. Sin embargo, quizás la cuna de los pubs, o el más popular de ellos es el Temple Bar de Dublín. Su tamaño y permanente ambiente propician un buen recuerdo… que incluso se puede transformar en souvenir en su propia tienda situada justo al lado. Otro gran pub es el Oliver St. John Gogarty, cuatro pisos de música, danza, restaurante y habitaciones… y la trampa está en los precios, claro! En Cork, además, nos encontramos una curiosidad: un músico afinó su tradicional y antológico banjo con una app de iPhone. Y por si fuera poco, en otro pub de Dingle también encontramos un señor que es protagonista de casi todas las fotos enmarcadas por el local y que siempre está por allí también dispuesto a fotografiarse con nosotros.

Se esfuerzan por mantener la lengua gaélica viva

…y de forma co-oficial con el inglés. Raramente se oye hablar esa lengua. No oí ninguna vez a nadie hablarla, y eso que no vimos a ningún turista y nos dirigimos en zonas donde la hablaban especialmente (Península de Dingle).

Han conocido muy bien la pobreza y siguen teniendo un gran problema con las drogas

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Los irlandeses son muy consumidores, el mercado de la droga es muy importante. Por dar algún ejemplo, lo más fácil es dirigirse a grandes ciudades como Limerick o Dublín. En la capital, encontramos jeringuillas dos veces: la primera en el suelo cercano al centro (3 de ellas), la segunda en una calle menos céntrica (1 más). Además, la ciudad de Dublín está llena de mendigos, la mayoría de los cuales son bastante jóvenes y su condición se debe a la drogadicción. Ya reciben muchas ayudas, especialmente comida y apoyo en la desintoxicación, pero ellos siguen pidiendo en los sitios más concurridos, haga el frío que haga -incluido el invierno.

La pobreza, pese a la llegada de la crisis económica 2008-2013 de la que se recuperaron, la conocieron los irlandeses en el siglo XIX, la Great Famine, con la plaga de tizón tardío que afectó a muchos de los que vivían de sus hortalizas, destacando la patata. En Dublín, el famoso barco “Tall Ship” Jeanie Johnston fue el que acogió muchísima inmigración especialmente hacia los EEUU, hecho que probablemente justifica el interés y respeto por ése país desde la isla que visitamos.

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La memoria

En contraste con la pobreza, Irlanda es un país que tiende a olvidar el impacto visual ni evita siempre la destrucción de importantes localizaciones para satisfacer a las grandes constructoras. Pondré dos ejemplos: justo al lado de Temple Bar en Dublín, hay un horrible edificio cuadrado muy contemporáneo que rompe totalmente con la harmonía de esa bonita parte del centro; en una zona un poco más alejada, hay los -literalmente- restos del estudio Windmill Lane, dónde también hubo una bonita pared de la fachada con graffitties y sólo queda una pared trasera aguantada con vigas próximamente en destrucción. Para más inri, el servicio de bicicletas en más de una ciudad no evita que Coca-Cola tenga su patrocinio en ellas. La memoria, como vemos, debería conservarse, y el patrimonio es insustituible.

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Windmill Lane

El turismo poco desarrollado

Si Irlanda es una zona bastante frecuentada por el turismo, especialmente Dublín, no encontramos una gestión turística consecuente. Por ejemplo, en la capital, muchas oficinas de información pero el personal tuvo dificultades en ayudarnos cuando preguntamos por el Tall Ship Jeanie Johnston o el Irish Rock’n’roll Museum. Además, fuera de los souvenirs, de setiembre a marzo muchos museos están cerrados. Sin embargo, hay que valorar si es mejor así, o que la gestión sea exagerada y fomente una degradación de la imagen y la autenticidad ya conocida en destinaciones como Venecia.

Gastronómicamente, además, es muy típica la gran variedad de quesos producidos en el país. Destacaría la zona de Cork. Lo curioso es que pese a tener tantas ovejas en todo el país, no se hace queso de su leche, ni es fácil encontrar de cualquier otro tipo que no sea Cheddar fuera de los restaurantes. En cambio, sí es muy habitual la carne de cordero y el estofado irlandés que la incluye. El del Fitzgerald’s dublinés fue memorable… aunque más la cacerola de ternera con Guinness!

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¿Cómo son los irlandeses?

La gente irlandesa es el mejor patrimonio de la isla, no hay más que añadir. Ya nos gustaría aquí tener un civismo, calidez humana y serenidad como me demostró 10 días de análisis antropológico gracias a los conocimientos de mi compañero Vizcaíno. Curiosidades de la gente? raramente se ven inmigrantes fuera de las ciudades, ofrecen wifi en casi todos los locales y conocen y respetan muy gratamente la voluntad independentista de los catalanes. Recuerdo el guía del Tall Ship cuando conversamos, antes de hablar de fútbol y recibir “lecciones” de gaélico:

Where are you from? / From Catalunya / I like it when someone from there answers that!”

También es cierto que no es muy tradicional salir en pareja, con los amigos, y especialmente los fines de semana para despedidas de solter@.

Sentirse como en casa en cualquier pub

Las mujeres beben igual que los hombres, y la gente te hace sentir como en casa. Yo mismo dudé en dejar mi chaqueta en un espacio cercano al banjista que estaba actuando en el Gogarty de Dublín, y una señora me la cogió y la dejó donde yo no me atrevía. Incluso los músicos te preguntan y esperan peticiones musicales, además de despedirte si tienes que irte antes de que terminen los conciertos. No importa tu edad, procedencia, color de piel, odies o adores U2. En Dublín incluso alguno habló en catalán: “hola, amic! […] bona nit, malparit!” El consumo de alcohol es alto, no es de extrañar. Sin embargo, la única vez que he visto gente ebria, en Galway, no se le ha echado del local, sino hacerle sentar y nunca excluirles. Y si se le ocurre a uno ir a buscar más de una pinta, siempre van a dejarte pasar.

Grand's de Killarney

Grand’s de Killarney

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Dick Mack’s Pub, Dingle

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Ambiente familiar para veteranos en Cork

Un gran savoir-faire

Hay pocos pasos de peatones en Irlanda, y donde hay no están marcados de forma más discreta. ¿Por qué? uno puede cruzar la calle en muchas ocasiones sin buscar pasos concretos, y los coches paran, normalmente a una distancia prudencial. Además, es bien sabido que la conducción por la izquierda confunde y se actúa en consecuencia con los forasteros.

En Dublín, me encontré mirando una carnicería y sus edificios laterales. Mi primer día en esa ciudad. Una mujer se cruzó conmigo y me pidió si me había perdido, y que si era el caso que pidiera siempre en tiendas de ése tipo, que nunca me engañarían. También me han pedido muchas veces perdón en tiendas cuando pasan por delante de mi vista.

El poder de la conversación y la sana despreocupación

En el aeropuerto de Dublín pude comprar un periódico dejando el dinero en una caja justo al lado, y me regalaron una botella de agua en elegir el Irish Independent. Todos sabemos que aquí no funcionaría.

Cualquier situación es razón para mantener una conversación con los irlandeses. Entrar en un lugar, como el centro de visitantes de los acantilados de Moher o cualquier pub, saludar, y hablar durante media hora, es lo más normal en Éire.

Es obvio que hay excepciones: la intención directa de negocio de un recepcionista en Glengarriff (incluso tiró un papel con reservas de otros hostels que supuestamente tenía que guardarme para el día siguiente), un grupo de jóvenes intentando entrar en taxis de forma muy bruta, una señora poco receptiva en el alquiler de coches…, casos muy puntuales.

La unidireccional naturaleza internacionalista

Más allá de irlandeses y ningún turista (en invierno no es muy típico, menos por el clima, viajar a Irlanda), encontramos más de un estadounidense y también mucho español en las ciudades. Locales estilo americano de los años 50, música country además de la ya tradicional, periódicos muy pendientes de los Caucus… y de banderas europeas sólo encontramos una.

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“Tall Ship” Jeanie Johnston

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Humor irlandés en el Connemara National Park

La cultura y la gente en Irlanda tienen sus más y sus menos, pero difícilmente se va a sentir uno excluido y aburrido. Sláinte!

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One response to “Irlanda: cultura y antropología de la Isla Esmeralda

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